¡Un malestar recorre al Partido Socialista!
Sus militantes constatan no estar a la altura del Partido de Salvador Allende. Por eso, nos preguntamos, ¿qué pensaría Allende si viera a su Partido desconectado e indiferente de los movimientos sociales y de sus luchas; si viera que los dirigentes sindicales, los trabajadores, las mujeres, los jóvenes no son escuchados por las direcciones partidarias; que la ética socialista ya no es la de antes y que hoy importan menos los valores y más los cargos o las prebendas personales?; ¿qué pensaría Allende cuando en su viejo Partido no se pronuncia la palabra “socialismo”?
Lo que está en juego hoy es si el Partido Socialista -el que fundaran Grove y Matte- está vigente históricamente. Nuestra organización nació para cambiar la sociedad, para superar las injusticias e irracionalidades de la sociedad capitalista, para cambiar la vida material y ofrecer una sociedad más justa y fraterna a los trabajadores manuales e intelectuales de nuestro país. Los Partidos deben estar permanentemente demostrando que son un instrumento útil y fiel a los principios y a los objetivos para los que fueron creados. Lo decimos con claridad: el Partido Socialista de hoy no está cumpliendo su papel histórico, y por lo mismo su vigencia está en entredicho.
Lo que corresponde a los socialistas de hoy es hacernos cargos de esta situación y trabajar por reconstruir un Partido Socialista que recupere su lugar en la izquierda y en el espacio social del mundo popular, y que desde allí articule una mayoría política, social y cultural en favor de un proyecto que en esta etapa se plantee superar el neoliberalismo, dotar al país de una nueva Constitución Política a través de una Asamblea Constituyente, cambiar las lógicas mercantiles por derechos sociales universales garantizados, dar al Estado un rol proactivo e innovador en el desarrollo productivo del país y ubicarlo en las luchas democráticas mundiales.
Las elecciones internas a que estamos convocados los socialistas, este próximo 26 de marzo, son el momento más importante de la democracia partidaria. Es el momento en que el Partido y los militantes tienen la oportunidad de deliberar y hacer un balance de la gestión partidaria. Queremos debatir ideas y elegir a dirigentes en base a propuestas. Nadie tiene derecho a suplantar la voluntad soberana de la militancia fraguando acuerdos que esconden las diferencias políticas, que evitan la competencia, e intentan decidir por los militantes o impedir el necesario ejercicio crítico.
Hoy el PS está alejado de los ciudadanos y ciudadanas, se ha debilitado su presencia en las organizaciones sociales, enfrenta, como todo el sistema de partidos, el alejamiento y la desconfianza de la sociedad. En la última elección municipal perdimos 160.000 mil votos, sin que hasta ahora haya existido ninguna explicación por parte de la dirección partidaria o de los responsables electorales y de campaña. Los socialistas queremos debatir sobre estos temas, las elecciones internas son para ello. No le demos nuestro voto a quienes quieren suplantar la voluntad soberana de los socialistas reemplazándolos por acuerdos sin contenido político.
Queremos dialogar y reflexionar en estas elecciones sobre la marcha del gobierno y sobre el escenario político de 2017. Creemos que el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet ha sido el esfuerzo más serio desde 1990 a la fecha por transformar aspectos estructurales del modelo neoliberal. No obstante, sus imperfecciones y vacilaciones, valoramos ese esfuerzo, al mismo tiempo criticamos a los sectores que internamente contribuyeron a paralizar los cambios. En fin, este es un esfuerzo que valoramos y que debemos proseguir, realizando las rectificaciones necesarias para superar el neoliberalismo, que no es solo un modelo económico sino también una forma individualista y egoísta de sociedad.
Para 2017 visualizamos un complejo escenario. Existe la posibilidad de una involución conservadora, ya sea de parte de la derecha y del gran empresariado, o bien, de quienes desde dentro de la Nueva Mayoría nunca compartieron el programa de ésta, y anhelan volver a un modelo binominal de co-gobierno con la derecha como se instauró en los años 90.
Se debe construir un camino que permita colocar al PS en la dirección de resistir estos embates conservadores y como fuerza articuladora de un proyecto de reformas para los próximos cuatro años de claro signo anti-neoliberal. En este contexto Izquierda Socialista propuso al PS y a la sociedad chilena el liderazgo del compañero Fernando Atria como precandidato presidencial. Hoy el compañero Atria cuenta con un respaldo creciente y transversal en el Partido Socialista y sobre todo en sus bases.
Izquierda Socialista ratifica su decidido y entusiasta apoyo a esta candidatura.
Junto con ello ratificamos nuestro claro e irrestricto compromiso con la realización de una consulta o primaria ciudadana del PS que zanje democráticamente la candidatura presidencial del Partido. Es un camino claro e institucional por lo que cualquier intento de suprimir autoritariamente las primarias producirá un grave daño al PS y generará una fractura en las confianzas muy difícil de reparar.
Una decisión de esa naturaleza sería una negativa señal hacia la sociedad y a las nuevas generaciones. Demostraría que en el PS no es posible poner en juego nuevas ideas y proyectos, y que está clausurado como espacio de transformación y de construcción de nuevas alternativas de cambio de nuestra sociedad.
Un giro clave en el actual momento es el reposicionamiento del PS como fuerza de izquierda. Desde ese espacio debe reasumir un rol de dialogo y articulación de la izquierda en sus distintas vertientes, dentro y fuera de la NM. Desde esa posición de izquierda el PS debe también construir una mayoría política y social relacionándose con las fuerzas de centro, pero haciéndolo en un dialogo y entendimiento en que se reconocen las identidades de cada uno.
Decíamos al comienzo que la vigencia histórica del Partido Socialista está en juego.
De los pasos y las decisiones que adopte en la próxima etapa dependerá que se convierta en un Partido declinante, o bien, que emerja como un partido clave en la reconstrucción de un proyecto crítico y transformador para Chile. El futuro del Partido Socialista está en manos como nunca de sus militantes de base y en el pueblo socialista. Su futuro está en las manos de la honesta familia socialista, en su memoria y en el legado moral de aquellos y aquellas que en los momentos más difíciles estuvieron dispuestos a dar su vida por mantenerse leales al pueblo y a los trabajadores.
No es tiempo para el pesimismo.
Con fuerza y convicción, porque conocemos a los militantes socialistas, porque sabemos de la historia del socialismo chileno, porque sabemos lo que este Partido puede lograr cuando se pone en marcha, estamos seguros que OTRO PARTIDO SOCIALISTA ES POSIBLE. Por eso, te invitamos a construirlo.

Enero, 2017.

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