El día sábado 16 de Abril pasado, se llevó a cabo un importante evento político a nivel nacional con representantes regionales y locales de casi todo el país, la Asamblea Nacional de Convergencia y Unidad de las principales corrientes de izquierda del P.S (el Movimiento de Izquierda Socialista y de la Tercera Vía P.S. socialistas por la Asamblea Constituyente y la Regionalización). Cientos de militantes y simpatizantes socialistas se reunieron en la Sede de calle París en Santiago con el propósito de pensar y trabajar en la construcción conjunta de una fuerza de Izquierda Socialista capaz de contrarrestar y sacar al Partido Socialista de Chile del enclave neoliberal, económico, social y cultural en que se encuentra.

Entre los objetivos de lo asistentes al evento destacan: alcanzar la democracia participativa; luchar por una Constitución Política que elimine definitivamente todos los instrumentos de tutela y de protección que aún perduran desde la dictadura; y que fluya la libre expresión de la soberanía popular.

Quienes allí se reunieron reconocieron el malestar y la indignación ciudadana con la política, la profunda desconfianza en las instituciones del Estado y en los representantes políticos. Se reiteró que esta situación está vinculada a la existencia de un sistema político colonizado y cooptado por los grandes y poderosos intereses de los sectores tradicionalmente dominantes, no solo de nuestro país, sino que del mundo entero.

Tanto desde la izquierda como de la derecha se alzan voces desprestigiando cada vez mas a la política, y lo que es más inquietante, todo termina en procesos de despolitización de la ciudadanía que, finalmente, facilitan y consolidan la dominación por las elites y el sometimiento de la gran masa ciudadana.

La Izquierda Socialista está dispuesta a estudiar, elaborar y proponer una política distinta de la actual en que la ética imperante deja mucho que desear. Esta se asemeja mas a mezquinos intereses que a los valores tradicionales del ser humano: justicia social, solidaridad, libertad, equidad y democracia. No hay disposición a seguir escondiendo nuestras diferencias y conflictos tras falsos consensos que lo único que consiguen es dilatar estérilmente los ideales socialistas, se coincidió en el evento.

Hay serias dudas que nuestro Partido Socialista de Chile sea en la actualidad realmente una fuerza política transformadora de la sociedad; no se vislumbra un proyecto histórico serio de cambios estructurales, pero tampoco se cae en el pesimismo estéril; hay la férrea convicción de que el Partido Socialista de Chile, en su historia, en el legado de sus próceres, políticos e intelectuales que en el pasado dieron proyección; en el ejemplo ético de quienes dieron sus vidas por defender la democracia y el socialismo se encuentran las bases para la recuperación como fuerza inequívocamente de izquierda y revolucionaria; allí se encuentran los gérmenes para llevar a cabo las transformaciones estructurales que la sociedad reclama, equidad, justicia social, libertad y democracia, sin protección ni tutela alguna.

Los cientos de militantes y simpatizantes socialistas allí reunidos concordaron en afianzar férreamente la declaración del Manifiesto Izquierda Socialista, documento que en 21 puntos de declaración aspira a abrir paso a un nuevo ciclo histórico de recuperación democrática de la política, de su capacidad de cambio y de reconstrucción del P.S, como fuerza crítica y transformadora de la sociedad chilena.

En dicho documento se hace referencia a las inequidades existentes en la sociedad chilena, es cosa de analizar las enormes distancias socio-económicas y culturales entre la elite dominante y el resto de los sectores sociales, nada explica un ingreso per cápita de mas de 23.000 dólares anuales, si el 70% de la población que trabaja percibe un ingreso inferior a 700 dólares mensuales, y el promedio de las pensiones es inferior a los 285 dólares mensuales.

En los dos decenios del siglo XX, que predominó el neoliberalismo gracias a la dictadura militar, se implantó a sangre y fuego una restitución de privilegios de las elites agudizando fuertemente las contradicciones entre capital y trabajo. All´también se forj el “regalo” de la estructura productiva del Estado a los sectores dominantes, todo ello acompañado de las reformas conservadoras de la dictadura como la Constitución Política de 1980, el Plan Laboral, la Reforma Administrativa del Estado, la Reforma Previsional, la Reforma Educacional y la Reforma de la Salud, entre otras. Esta es la realidad que la Izquierda Socialista aspira a transformar por una sociedad amigable a sus integrantes, en que los valores de la equidad, la justicia social, la libertad y la democracia, sean realmente los principios rectores en la convivencia diaria de todos los ciudadanos.

La Izquierda Socialista considera que la democracia es un fin en sí mismo y, a su vez, un medio y un espacio histórico institucional en donde se expresan los intereses de la elite que detenta el poder y la riqueza y de quienes buscan mayor equidad económica, social y política. No se concibe socialismo sin democracia y la figura de Salvador Allende nos lo recuerda permanentemente. El Partido Socialista debe actuar democráticamente con la finalidad de construir el socialismo para lo cual una taba fundamental es que el sistema imperante concentra en unos pocos la riqueza generada por todos, elitizando y oligarquizando los centros de poder y marginando a la gran mayoría de los ciudadanos, como también segregando y diferenciando a los distintos sectores de la sociedad.

La Izquierda Socialista nace para fomentar la aparición de ideas y propuestas al debate interno del Partido, para fortalecer la institucionalidad y democracia partidaria, y llegar a impulsar un proyecto crítico y verdaderamente transformador de la sociedad con un socialismo humanista y libertario en un proceso social y cultural de la mas amplia participación de base popular. Todo lo anterior dentro del más absoluto respeto y de disciplina partidaria, se reconoce sin doble estándares que las instancias partidarias son las únicas formas de participación y de toma de decisiones que deben ser respetadas por todos los militantes.

Lo que la Izquierda Socialista pretende es la construcción de un proyecto político a través de la creación de un referente que permita agrupar y orientar a las fuerzas anticapitalistas y anti-neoliberales que se encuentre dentro y fuera del Partido, dialogando y actuando con los movimientos sociales, pero respetando siempre sus autonomías.

La Izquierda Socialista se encuentra totalmente comprometida y aspira a jugar un rol fundamental en la actual coyuntura histórica del país, en la participación de la elaboración de una Nueva Constitución Política del Estado. Abogamos para que dicho proceso se realice a través de una Asamblea Constituyente; concebimos este proceso como parte primordial del camino que permita salir del esquema neoliberal actual, no se trata solo de construir una Constitución Política legitimada por la ciudadanía, sino que también sea un proceso o vía para abandonar definitivamente las concepciones individualistas y egoístas del neoliberalismo, del exagerado principio de la subsidiariedad, tan nefastos en la actual Carta Fundamental que rige los destinos de Chile.

La Izquierda Socialista tiene mucho que decir sobre el proyecto de desarrollo futuro del país. Los clamores y gritos, los malestares y movilizaciones de los años 2006 y 2011 dan testimonios del inconformismo ciudadano que deben ser resueltos y superados, hay que escuchar al pueblo y ello no ha ocurrido. En general, esta nueva corriente de opinión tiene mucho que decir en los problemas de género, temas medio ambientales, diversidad sexual, el país multicultural, Verdad y Justicia en las violaciones de los derechos humanos, y en la recuperación de la tradición internacionalista y americanista del Socialismo Chile.

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