El 10 de diciembre de 2015 en un acto de (re)fundación de Izquierda Socialista (IS) se dio a conocer el siguiente Manifiesto que recoge las ideas principales que impulsan y dan vida política a la IS

Chile enfrenta hoy el desafío de abrir un nuevo ciclo histórico. Una etapa que tenga como sentido principal salir del neoliberalismo económico y cultural, y de la forma política que le ha sido propia: una democracia tutelada y una Constitución Política concebida para neutralizar las opciones contrarias al neoliberalismo e impedir la libre expresión de la soberanía popular.

Existe un malestar con la política y una profunda desconfianza en las instituciones representativas y los representantes políticos. La percepción de que estamos frente a un sistema político colonizado y cooptado por los grandes intereses económicos se ha extendido en todo el mundo y nuestro país no es la excepción. Frente a este panorama se instalan discursos desde la derecha y la izquierda contra la política, lo que termina redundando en procesos de despolitización, facilitando así la dominación. Los socialistas debemos proponer una política distinta a la actual, con otra ética, que no esconda las diferencias ni la conflictividad en falsos consensos. Una política para antagonizar democráticamente. Una política con sociedad y movimientos sociales.

En medio de este escenario cabe la pregunta por el Partido Socialista de Chile: ¿Es hoy una fuerza efectivamente transformadora? ¿Tiene un Proyecto Histórico, de cambios estructurales, que ofrecer a la sociedad chilena? Nuestra respuesta es negativa. Sin embargo, no somos pesimistas y creemos que es en el mismo Partido – en su historia, en el legado de sus grandes políticos e intelectuales, en el ejemplo ético de quienes murieron defendiendo la democracia y el socialismo – donde se encuentran las bases para la recuperación del Partido Socialista como una fuerza inequívocamente de izquierda y revolucionaria. Deberemos trabajar por recuperarlo y (re)construirlo, abiertos al devenir social y a los nuevos desarrollos del pensamiento crítico y científico.

Enfrentar el desafío de abrir paso a un nuevo ciclo histórico; la recuperación de la capacidad de cambio de la política; y la reconstrucción del PS como fuerza crítica y transformadora; es lo que nos motiva hoy a presentar el Manifiesto de Izquierda Socialista.

La sociedad chilena en el capitalismo contemporáneo

  1. Un malestar recorre a la sociedad chilena y pone en tela de juicio la estructura de cómo ésta se organiza. La provisión de bienes, que deberían ser un derecho, se encuentra en las manos de privados que se coluden y lucran con ellos. Chile cuenta con un alto ingreso per cápita pero el 70% de la fuerza laboral gana menos de 500 mil pesos mensuales; el 1% de la población más rica concentra el 20% de los ingresos totales del país; y el monto promedio de las pensiones es de menos de 200 mil pesos, con enormes ganancias para las administradoras de fondos previsionales. Estas contradicciones tienen su expresión más evidente en las desigualdades abismantes en el acceso a bienes y servicios entre una pequeña clase privilegiada y la mayoría de la población trabajadora.

  1. Durante la segunda mitad del siglo XX se vivió un proceso de reacción y reestructuración dentro del capitalismo. El llamado neoliberalismo es un proyecto de restitución de privilegios de clase que ha agudizado las contradicciones entre capital y trabajo. Este proceso global de reacción neoliberal, tendió hacia un extremo en Chile debido a la radicalidad y brutalidad de los cambios a la estructura productiva post-1973, las transformaciones a la superestructura jurídica – política con la Constitución de 1980, y la destrucción del tejido social iniciado en dictadura y continuado en democracia, así como a una falta de teoría crítica y una intelectualidad que permitiera articular un proyecto capaz de disputar el poder a la hegemonía neoliberal.

  1. A través de la historia, – desde sus inicios mercantilistas hasta el neoliberalismo actual- el capitalismo ha demostrado ser un sistema de organización de la economía y de la sociedad que no entrega dignidad, libertad, igualdad ni justicia social, sino que tiende a la concentración monopólica de los medios de producción, aglutinando cada vez más el poder y la riqueza en unos pocos. Tiene una intrínseca naturaleza concentradora y excluyente.

A su vez, capitalismo y neoliberalismo no son solo estructuras económicas sino también expresión de una determinada cultura y construcción de subjetividad. No se debe subestimar la forma y penetración cultural que alcanza el neoliberalismo en los individuos y comunidades. Enfrentarlos y derrotarlos implica acumular fuerza política, social y cultural, y disputar la hegemonía al interior de la sociedad, tanto en la esfera social, intelectual como institucional, así como en las propias subjetividades individuales y comunitarias.

  1. Los partidos populares son instrumentos de transformación de la realidad y sirven como medios en tanto permiten cambiar y alterar el estatus quo. Históricamente los partidos populares y de izquierda chilenos han dado una lucha intensa por la construcción de proyectos alternativos que permitan superar al capitalismo. De poco sirven partidos que al llegar al gobierno no tienen la voluntad, la capacidad o la fuerza para efectivamente transformar la sociedad en el sentido de una superación del capitalismo neoliberal, introduciendo en su reemplazo una racionalidad distinta, solidaria y socialista, para organizar la vida económica, social y cultural del país.

El socialismo Chileno y su proyecto histórico

  1. El Partido Socialista ha perdido su vocación y capacidad intelectual para analizar y construir una crítica al capitalismo contemporáneo, y en su fase actual al neoliberalismo. Su debate y reflexión interna se ha debilitado severamente. Pervive en su interior un grupo de tendencias y fracciones que carecen de todo significado y contenido político e ideológico. Sus orígenes se encuentran en las disputas de los años 70 y 80 y, en su momento, reflejaron un debate ideológico intenso. Luego, evolucionaron a grupos internos conformados por trayectorias comunes, afinidades amicales, vacías de todo contenido político que las identifique y diferencie. Las tendencias en el PS hoy no son corrientes generadores de pensamiento y opinión política sino agrupamientos de poder. La militancia socialista debe contribuir a superar activamente este actual esquema tendencial obsoleto, paralizante y despolitizador de la vida política interna.

  1. Chile desea y puede abrir paso a un nuevo ciclo histórico. Una etapa donde se supere la democracia formal y avancemos hacia una democracia profunda y sustantiva. Una etapa de profundización de transformaciones sociales y económicas estructurales en favor de una sociedad más igualitaria y democrática, que implique una real distribución del poder haciendo realidad – y no una mera retórica – los valores de igualdad y libertad contenidos en el ideario democrático.

  1. Siendo la democracia un fin en sí misma, es a la vez un medio y un espacio histórico institucional en donde se disputa el poder y la hegemonía para cambiar la realidad, y superar los privilegios y la dominación de clase. No puede haber socialismo sin democracia, y la figura de Salvador Allende recibiendo en La Moneda las bombas de los aviones de la Fuerza Aérea nos lo recuerda constantemente. Pero pueden haber instituciones democráticas sin socialismo. El Partido Socialista existe para actuar democráticamente con la finalidad de construir el socialismo. Sin embargo, hoy la búsqueda de una sociedad donde la riqueza, la democracia y la cultura sean socializadas ha sido abandonada, para dar paso a la administración de un sistema que entrega a unos pocos la riqueza que todos generan, elitiza y oligarquiza la democracia dejando fuera de ésta a la gran mayoría de la sociedad y perpetúa la segregación y la diferenciación de las clases sociales.

  1. La tradición socialista no puede conceder al liberalismo la pretensión de monopolizar la retórica de la libertad. La disputa entre liberalismo y socialismo no es una disputa acerca de si, políticamente, privilegiamos la libertad o la igualdad. Más bien, es una disputa acerca de dónde comienza, políticamente, la libertad. Y el socialismo ha de encontrar la respuesta en un concepto de democracia, bajo el cual la libertad que no es para todos no es libertad, sino privilegio. Sólo soy libre a partir de aquel punto en que ya todos somos libres.

  1. La mirada crítica que da origen a Izquierda Socialista ha irrumpido también en otras latitudes. En efecto, en diversos países vemos el surgimiento de impulsos transformadores, cansados de movimientos o partidos que pese a su tradición de izquierda han hecho las paces con el neoliberalismo. La experiencia muestra que estos impulsos han surgido a veces al margen de los partidos o movimientos históricos de la izquierda, y en otros casos lo han hecho al interior de ellos. Es nuestro deber de militantes luchar por la transformación al interior del partido de Salvador Allende.

  1. La tradición e historia del partido, su inserción territorial y sindical y su estructura organizada a lo largo de Chile, lo hacen un instrumento invaluable en la edificación de un proyecto que termine con la hegemonía neoliberal y que reemprenda la tarea de construir el Socialismo en Chile. Entendemos el actual desafío y etapa del PS como un proceso de reconstrucción de su proyecto histórico. Un debate sobre la identidad y el proyecto socialista futuro. El último gran proceso intelectual y político del PS se inició el año 1979 con la llamada “renovación socialista”, que debemos someter a un balance crítico. Fue un proceso que en los hechos, más allá de sus intenciones originales, desarmó el pensamiento y la práctica crítica del PS, favoreciendo la asimilación de ideas económicas, políticas y sociales de corte neoliberal completamente ajenas a su acervo, trayectoria y pensamiento histórico.

  1. Se debe cerrar el ciclo de la “renovación socialista”, y entender la actual etapa de rescate y (re) construcción del proyecto socialista histórico, pensado para una larga etapa de nuestra vida política. Debe ser un proceso de recuperación activa del pensamiento histórico del socialismo chileno, aquel que fueron construyendo hombres y mujeres como Eugenio Gónzalez, Raúl Ampuero, Salvador Allende, Julio César Llobet,, Hugo Zemelman, Carlos Lorca, Clodomiro Almeyda, Enzo Faletto, Julieta Kirwood, Antonio Cortés Terzi, entre muchos otros. Pensamiento que permitió el conocimiento y estudio de nuestra estructura económica y social; duna utilización crítica y creativa del análisis marxista y de nuevas teorías sociales y culturales; y en diálogo permanente con el pensamiento latinoamericano de vocación emancipadora.

  1. Debemos responder a estos desafíos con una estricta ética militante, que complemente el trabajo intelectual y territorial, con la voluntad de una transformación radical de la sociedad chilena. El partido socialista como expresión de los intereses de la clase trabajadora, debe dar un giro hacia la construcción de un proyecto a largo plazo, serio y riguroso, para que cada hombre y mujer pueda alcanzar al máximo sus capacidades y disfrutar de manera plena de la vida en sociedad.

La construcción de un socialismo acorde para un nuevo ciclo histórico

  1. IZQUIERDA SOCIALISTA nace para animar con ideas y propuestas el debate interno del PS, al servicio de fortalecer la institucionalidad y la democracia partidaria. Le anima el objetivo de repolitizar al Partido Socialista y de aportar herramientas conceptuales a la base militante y al pueblo socialista para rearmar colectivamente un proyecto crítico y revolucionario del socialismo chileno. Un socialismo humanista y libertario en donde la recuperación y reconstrucción del proyecto socialista no es la obra de iluminados ni de burócratas sino un proceso social y cultural de amplia participación en la base socialista.

  1. IZQUIERDA SOCIALISTA es una corriente de opinión que se somete a la disciplina partidaria. Nuestros objetivos políticos exigen reconocer sin doble estándar, que las instancias institucionales del partido son la forma de participación y toma de decisiones que deben ser respetadas por todos los militantes. Asumimos en la gestión política interna, como contrario a la democracia partidaria el cuoteo de cargos, que impida o niegue el debate político y elección de nuestros representantes. Entendemos que la democracia interna requiere de las direcciones partidarias a todo nivel, respeto y representación tanto en el espacio interno como a nivel público, de los acuerdos adoptados por la institucionalidad del Partido.

  1. Como IZQUIERDA SOCIALISTA, buscamos la construcción de un proyecto político a través de la creación de un referente que permita agrupar las fuerzas anticapitalistas y anti-neoliberales dentro y fuera del Partido Socialista, dialogando y actuando con los movimientos sociales –respetando siempre la autonomía de éstos- . Un referente que dé sustento teórico e ideológico a la construcción de una nueva sociedad, y que le permita al Partido Socialista de Chile volver a ser la casa de la izquierda.

  1. En la actual coyuntura histórica juega un rol fundamental la elaboración de una nueva Constitución Política. Abogamos porque dicho proceso se realice a través de una Asamblea Constituyente y concebimos la construcción de una nueva Constitución Política como parte del camino que permite salir del neoliberalismo actual. Nuestra preocupación no es solo construir una Constitución legitimada por la ciudadanía, sino también en constituir dicho proceso en una vía para salir de las actuales concepciones neoliberales y de subsidiariedad que están hoy presentes en la Constitución Política.

  1. En la última década se ha abierto un espacio de disputa política sobre Chile y su desarrollo futuro. En ese espacio han irrumpido malestares y movilizaciones, notoriamente aquellas de los años 2006 y 2011, que son testimonio del inconformismo ciudadano con las actuales formas que ha adoptado la política y la democracia. El debate socialista se debe organizar en torno a los grandes desafíos de este tiempo; en torno a la gran tarea de dar paso al ciclo histórico de la lucha por la libertad, la igualdad y la fraternidad; por una nueva política; por un nuevo modelo de desarrollo económico y social; por una nueva democracia y una nueva Constitución Política. Una sociedad sin lucha política es el reino de la facticidad del poder. Proponemos una política distinta, de un fuerte acento ético; autónoma de los grandes intereses económicos;transparente frente a los ciudadanos; ejercida por dirigentes comprometidos con los problemas de la sociedad y de la clase trabajadora. Una política con sociedad y que se nutre y vitaliza desde los movimientos sociales. Una política que valide los espacios locales de decisión. Volver a poner en el centro del quehacer político la reflexión y práctica de una ética socialista es fundamental para iniciar la reconstrucción del PS como fuerza del cambio en esta etapa.

  1. Como IZQUIERDA SOCIALISTA planteamos una reflexión sobre un nuevo proyecto de desarrollo del país, en donde asumamos la responsabilidad de desarrollarnos en armonía con el ambiente, considerando sus limitantes ecológicas y naturales, propendiendo el desarrollo humano y de un “buen vivir”. Debemos reflexionar y diseñar una nueva política industrial y promover una acción proactiva del Estado en el desarrollo de nuevos nichos productivos. Debemos construir políticas de “buen vivir” en materia de ciudad, transporte, barrios, uso del tiempo libre. Debemos como socialistas promover soluciones comunitarias y autogestionadas a diversos problemas sociales, recuperando las mejores tradiciones libertarias del Partido Socialista. Debemos impulsar una permanente autoeducación y con ello favorecer la autonomía y empoderamiento de los sectores populares. La acción reguladora y aseguradora de derechos del Estado debe encontrar su sano equilibrio en una sociedad civil capaz de construir y autogestionar soluciones propias y creativas, generando así un amplio tejido social organizativo con capacidades y poder social y popular propio. Abrazamos la idea de un desarrollo ecosocialista, tanto en su concepción de socialismo endógeno como en su concepción ecológica-medioambiental.

  1. Entendemos el socialismo como la construcción de un proyecto transversal, que reivindique las demandas de igualdad de género y de los movimientos de mujeres, rescatando las ideas y luchas de las distintas corrientes y olas del feminismo. Reivindicamos las luchas históricas de los movimientos sufragistas y de emancipación de las mujeres, donde las socialistas jugaron un rol fundamental y nos indignamos al afirmar que muchas de estas luchas siguen siendo demandas en el siglo XXI. Creemos al igual que las compañeras del 80´ que debe garantizarse “Democracia en el país y en la casa”. Rechazamos los roles de género tradicionales impuestos por la sociedad, que violentan e impiden el desarrollo integral de cada persona. Así es también como reconocemos y hacemos propias las demandas de los movimientos de diversidad sexual. La sociedad capitalista se construye en base a un sistema patriarcal de dominación, donde la lucha del movimiento LGTBI, es una lucha contra la organización de una estructura que limita y censura la diferencia. Estamos convencidos de que cualquier proyecto alternativo debe recoger y potenciar estas luchas.

  1. Izquierda Socialista asume como propio la lucha por la memoria y la construcción de verdad y el logro de justicia en los casos de violaciones a los derechos humanos ocurridas durante la Dictadura. Estamos convencidos que sin memoria no hay futuro. Junto con reivindicar la memoria de lo sucedido en la dictadura rescatamos la lucha por los derechos humanos como parte del presente, en las luchas por los derechos políticos, sociales, económicos y culturales pendientes y que aún no se respetan en nuestro país.

  1. Izquierda Socialista se siente profundamente comprometida con el reconocimiento y construcción de un país multicultural, en el cual se reconozcan los derechos de autonomía de los pueblos indígenas así como sus ancestrales reivindicaciones de tierra, lengua y cultura. Debemos avanzar en la construcción de un país que reconozca su naturaleza multicultural y la diversidad de pueblos y culturas que lo constituyen.

  1. La IZQUIERDA SOCIALISTA trabajará activamente por recuperar la tradición internacionalista y latinoamericanista del Socialismo chileno. En esta fase del desarrollo capitalista globalizado se requieren respuestas igualmente globalizadas. Las redes sociales favorecen hoy esta articulación trasnacional. Especial énfasis colocaremos en recuperar la vocación latinoamericanista, superando obsoletas disputas de Estados, que dificultan la unidad entre los pueblos americanos haciendo posible el sueño de Martí, Bolívar, el Che, Mariátegui y Allende. Se debe avanzar hacia nuevas estructuras de solidaridad continental y global, superando algunas formas de organización como las “Internacionales”, hoy estructuras burocratizadas y que correspondieron a otra etapa de la historia de la izquierda mundial. Hoy se debe ejercer una solidaridad activa con las luchas emancipadoras, antiimperialistas y socialistas de los pueblos y partidos socialistas de izquierda y progresistas del mundo, construyendo nuevas y superiores formas de articulación y organización.

Este Manifiesto es una propuesta abierta a los militantes, simpatizantes y al pueblo socialista. Es un documento que deberá reescribirse con la más amplia participación de los socialistas. El próximo proceso saneamiento de los padrones de los partidos políticos debe ser un gran momento para invitar a los viejos y nuevos socialistas a integrar las filas del Partido Socialista. Un gran momento para desplazar a las fuerzas conservadoras de su interior y para recuperarlo como una herramienta de emancipación de los trabajadores, de los jóvenes, de las mujeres y de todos los excluidos de nuestra sociedad. La invitación es a trabajar por un Partido Socialista conectado e inmerso en los movimientos y en las luchas sociales. Una fuerza socialista que se reconoce y se reconstruye desde su historia y desde sus tradiciones revolucionarias, y que mira y enfrenta el futuro y los desafíos de nuestro tiempo con una nítida y consecuente vocación y acción emancipadora.

Diciembre, 2015

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