Ibán de Rementería milita en el Partido Socialista desde año 1968, mientras estudiaba en la sede Valparaíso de la Universidad de Chile. Es parte de ya mítico Núcleo Valparaíso Socialista, donde aclara confluyen compañeros de distintas trayectorias y militancias, pero que los une el propósito común de entender la vida interna del PS como un espacio de debate, acción y reflexión colectiva. Vivió el exilio, primero en Colombia y luego en Perú. Ha sido consultor nacional e internacional en materia de seguridad ciudadana, delincuencia y drogas.  En esta entrevista habla sobre la transición, el rol del ex presidente Aylwin en la transición, así como de las deficiencias y desafíos del Partido Socialista.

 

  • A propósito de la muerte del ex presidente Aylwin se abrió un debate sobre nuestra transición política. Como viste tú ese proceso a comienzos de los 90. Cuál es tu balance.

En las honras fúnebres de Patricio Aylwin se ha insistido hasta la saciedad  que él como político fue el hombre de los acuerdos y los consensos. Pero seamos claros, su capacidad consensual  después de la derrota de la dictadura en el plebiscito de 1988 era el único medio con que contaba para enfrentar a las armas de la nación en manos de la dictadura y sus adláteres, los cómplices pasivos, él solo contaba con el apoyo del movimiento social y político que lo había elegido para volver a la democracia, pero que no disponía ni de la organización ni contaba con los medios para enfrentar toda esa capacidad militar, el apoyo externo duro provenía del Departamento de Estado de los Estados Unidos, quien manifestó  públicamente que no aceptaría el desconocimiento de los resultados del plebiscito.  Además, en la virtualidad de la política existía la amenaza de la radicalización movimiento social y político, tal cual lo señalaba el atentado contra el dictador y el acopio de armas como el encontrado en Carrizal Bajo. La virtualidad de la radicalización social y política había sido la razón argumentada tanto por la Democracia Cristiana, los partidos de derecha y el Departamento de Estado para imponerle a la dictadura el plebiscito y sus resultados. Pero la fuerza de las armas obligó  a aceptar una democracia tutelada con un sistema electoral binominal la cual hacía que la segunda mayoría con un tercio de los votos obtuviese igual representación parlamentaria que la primera mayoría, un senado con senadores designados, comandantes en jefes de las fuerzas armadas no removibles por la autoridad política, votaciones  de quórum calificados para modificaciones constitucionales o leyes especiales, Tribunal Constitucional, etc. En fin la política de los acuerdos y los consensos  se ha mostrado como la democracia corrupta que hoy conocemos, con un Parlamento atemorizado y zigzagueante  que un día vota por unanimidad una ley mordaza para esconder sus trapacerías y unas semanas después asustado vota mayoritariamente en contra.

 

  • En el mismo contexto anterior se produjo una controversia sobre si los estudiantes debían o no marchar en el marco de los tres dias de duelo oficial que se decretaron por la muerte del ex presidente Aylwin. Que te parece esta polémica, que reflexiones te merece. Quien tenía la razón: las autoridades o los estudiantes.

Aquí nadie tiene la razón, lo que acontece es que cada sector en la polarización nacional creciente representa y defiende sus intereses, hagamos un poco de historia reciente.  El fracaso social marcado por la desigualdad y el éxito económico para el empresariado, pero frustrante para el desarrollo nacional han evidenciado el fracaso de la Concertación y el Gobierno de Sebastian Piñera, obligando a la Nueva Mayoría conducida por la Presidenta Bachelet a asumir el programa de reformas reclamado por el movimiento social encabezado por los estudiantes: la reforma educativa, la reforma tributaria, la reforma laboral y la reforma político constitucional.

La profunda diferencia entre el mundo político que se va y el mundo político que está sobreviniendo, es que en el mismo momento que se realizaba en Santiago las honras fúnebres del ex Presidente Aylwin, llevando a la exaltación republicana la política de los acuerdos y los consensos, por su parte los estudiantes marchan por las calles de la capital en protesta  porque sus demandas no han sido reconocidas por el Gobierno el cual, además, se niega al dialogo con ellos. Sin diálogos no hay acuerdo ni consenso posible. Fueron 120.000 estudiantes los que marcharon, como referencia para el Primero de Mayo pasado la CUT solo convocó 30.000 personas.

La derecha política, incluida allí a la de la Democracia Cristiana, y el empresariado han usado profusamente de las honras fúnebres del ex Presidente Aylwin para insistir en estos momentos de asunción histórica de conflictos y cambio económicos, sociales, políticos y culturales para  amenazar con la guerra social si no se impone la política de los consensos. El diario La Tercera editorializa defendiendo al  Tribunal Constitucional por desconocer la doctrina universal en cuanto a que la titularidad de la negociación colectiva de los trabajadores es de los sindicatos (Convenios OIT), considerando al ejercicio de las mayorías parlamentarias como un abuso de autoridad.  Por su parte el opinólogo de la derecha Sergio Melnick propone un plebiscito constituyente calificado del 70%, así con un 30% más un voto quedaría vetada la nueva constitución y, por tanto, seguiría vigente la de Guzmán-Pinochet.

Sobre la pretensión de atribuir a la falta de consensos la responsabilidad del golpe de estado de 1973 y de amenazar con la idea de que la situación actual se asemeja a aquella, es necesario precisar que  echarle la culpa a los demócratas por el golpe militar de 1973, es el mismo argumento de los violadores sexuales que culpan a sus víctimas. Como esta culpa ha sido asumida en varias oportunidades por algunos miembros de la Concertación provenientes de la Unidad Popular, es necesario recordarles que a veces  los parientes de las víctimas también las culpan a ellas de sus violaciones. En los momentos de las honras fúnebres del ex Presidente Aylwin no se debe olvidar que la democracia reducida a la búsqueda de los consensos es el veto de las minorías. Este veto de las minorías está institucionalizado en las votaciones con quórum calificados en la dos cámaras del Parlamento Nacional, algunas por dos terceras partes (66%) de sus miembros en ejercicio otras con un quórum de tres quintas partes (60%) de los miembros en ejercicio de cada cámara. No podemos seguir aceptando la doctrina del periodista Fernando Villegas el cual afirma que: “la democracia es algo demasiado importante para dejarla en manos de la mayoría”. La democracia siempre es de las mayorías o no es.  Además,  otro poder de las minorías se expresa en el Tribunal Constitucional, que se convierte en una tercera cámara legislativa por nadie electa.

 

  • Como evalúas la fallida inscripción de las primarias de la Nueva Mayoría. Que refleja este episodio.

Estos son los típicos chistes del mal gusto  en el fin de los tiempos políticos que se están yendo, la dirigencia de la Nueva Mayoría no logra ponerse de acuerdo en el “reparto del chancho” que va quedando, mientras el SERVEL no sabe cómo darle legitimidad institucionalidad a ese reparto, como ya alguien lo dijo,  es semejante a una pelea de borrachos en un bar: ya nadie sabe porque comenzó  ni qué fue realmente lo que pasó, además, tampoco importa ya.

 

  • Tu has participado en este tiempo del colectivo Valparaíso Socialista. Cuéntanos como surge éste y que objetivos se propone.

Valparaíso Socialista no es una tendencia, es un núcleo del Comunal de Valparaíso, sus miembros provenimos de diversas experiencias por  tendencias y lotes, también algunos pasaron por otras opciones políticas por fuera del Partido Socialista, quienes al terminar el anterior Gobierno de la Presidenta Bachelet,  nos identificamos y reconocimos en la constatación común según la cual el principal problema organizativo y político del Partido era no estar constituido por núcleos de base,  como lo manda su tradición y los estatutos. Es para esto que nos constituimos, para conocer, discutir y resolver colectivamente todos los asuntos políticos locales, regionales, nacionales e internacionales que estimáramos pertinentes.  Además nos manifestamos públicamente mediante un Boletín  ocasional: “Valparaíso Socialista”. Somos el activo que constituimos la vida política del Comunal del PS, y competimos mano a mano con las tendencias que no hacen vida orgánica partidaria, pero que se movilizan para los procesos electorales internos y políticos comunales, asimismo, claro está, para repartirse los cargos regionales y municipales.  En lo municipal hemos propuesto y sostenido  tanto la candidatura de  la compañera Paula Quintana  en las pasadas elecciones municipales, como al compañero Roberto Aravena, Presidente de la CUT  Comunal,  para la próxima elección de Alcalde.

Nuestras preocupaciones políticas principales son alcanzar objetivos democráticos y socialistas en la Reforma Constitucional y la Regionalización del país, así como la recuperación de los recursos naturales para las regiones, aquí proclamamos la recuperación de la renta portuaria para la ciudad de Valparaíso. También demandamos la regionalización fiscal del país.   En lo interno luchamos por la máxima democratización del Partido.

 

  • Como ves la situación del PS hoy y como ves la posibilidad de su recuperación para posiciones de izquierda y de avanzada, como es la propuesta que hoy se propone Izquierda Socialista.

El Partido Socialista vive la actual crisis política institucional del país con una doble condición contrapuesta. Por una parte, es el partido político mejor  calificado por la población según las encuestas conocidas –algo así como el menos malo-, probablemente porque la idea  de lo que es el socialismo para le gente  algo tendrá que ver con el hecho de que la mayoría de las y los chilenos quiere más estado o estatización en la salud, la educación, la seguridad social, los servicios públicos, la banca, el transporte, las comunicaciones, etc. –ver los estudios del PNUD. Por otra parte, es a la vez el partido más despolitizado, ya que sus sectores y tendencias no se diferencian por razones políticas, como todos los otros partidos entre sectores progresistas, de izquierda, renovadores o  sectores conservadores, de derecha, tradicionalistas, etc., en tercerías que están más para un lado u otro, no en el PS esas diferenciaciones políticas no existen, las diferencias internas son totémicas  y representan los intereses grupales o de algunos liderazgos, para repartirse los botines burocráticos que les aseguran su reproducción y les dan coherencia interna.

En general, los que pertenecemos al núcleo Valparaíso Socialista nos hemos mantenido en el Partido porque reconocemos que entre el 10% al 12% de los electores votan socialista porque el socialismo les hace sentido, lo cual es usado clientelarmente por las dirigencias tradicionales del Partido desde poco después del golpe de 1973 so pretexto de adecuarse a los nuevos tiempos de la derrota histórica de los trabajadores. Solo será en la asunción de las tareas políticas, sociales y culturales para representar a los trabajadores y trabajadoras en los procesos de transformaciones políticas que se han iniciado que el Partido Socialista tiene la oportunidad de repolitizarse, de definirse en el debate interno frente a las reformas constitucionales y la regionalización; solo nos politizaremos en el debate sobre qué proyectos de probidad pública, desarrollo  urbano y democratización comunal se están proponiendo a las y los vecinos en las elecciones municipales; solo nos politizaremos exigiendo a los candidatos a parlamentarios  posturas definidas sobre la Asamblea Constituyente, sobre las votaciones de quórum calificados que le otorgan derecho a veto a las minorías, sobre la regionalización fiscal del país, etc.

El Partido solo se volverá a politizar si participa activamente en la lucha política nacional sin temores a la realidad ni renuncias a sus principios de partido de las y los trabajadores, solo en la politización constante y creciente lograremos superar la actual paradoja por la cual mientras más se aplican las reformas propuestas por las Nueva Mayoría, por la cual logró el respaldo de las mayorías nacionales, mayor es la indiferencia cuando no el rechazo de la opinión nacional a aquellas, como reflejo del rechazo al Gobierno de la Presidenta Bachelet.

 

 

 

 

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