La mayoría de los recursos naturales del país se encuentran hoy en manos de la empresa privada, obedeciendo al modelo neoliberal impuesto en dictadura, y que no ha sido cambiado en los gobiernos democráticos, al contrario, se ha profundizado y a niveles inaceptables; caso extremo y crítico es con el recurso agua. Chile ostenta de manera vergonzosa el mayor nivel de privatización a nivel mundial, con el 96 % de los servicios sanitarios en manos de privados, situación que contrasta con lo observado en otros países, donde el 90 % del agua potable es administrada por el Estado.

Esta situación  de privatización de los recursos naturales ha demostrado ser ineficiente e inequitativo, generando beneficios para el empresario, en desmedro del país y de la ciudadanía, los altos costos son traspasados al  usuario y las grandes ganancias para la empresa, lo que es aún peor en pequeños poblados, donde simplemente se carece del servicio por “no ser rentable para la empresa” y aquí el estado debe  asumir  la administración.

Claramente Chile debe repensar su modelo económico y social, debemos pensar en el bienestar común por sobre el particular, el acceso a los recursos naturales, debe ser para todos y sin afán de lucro, por ser este un recurso básico para la vida; Chile debe entender que otro tipo de administración es posible, donde no solo el empresario sea el beneficiario a costa de los recursos que le pertenecen a todos los chilenos y chilenas. El país es el ente que debe administra sus recursos naturales, percibir sus rentar y asegurar el derecho a todos sus habitantes, así lo demuestra la experiencia y los estudios realizados en varios países.

 

 

Cynthia Burgos Sánchez

Bióloga Marina / Diplomada en Evaluación Social de proyectos

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